Park Land
Aquí está el último reportaje de nuestro road trip de urbex por Japón de 2017; un lugar que jamás olvidaré, ya que a día de hoy todavía conservo una cicatriz en mi cuerpo. Nos encontramos en la prefectura de Gunma, donde cerca de una carretera muy transitada se ubica una especie de campamento de vacaciones. No tiene pérdida, todavía hay un cartel gigantesco que señala su presencia: el «Park Land». Pero no os emocionéis, a pesar de su nombre, por desgracia no hay ni rastro de atracciones ni tiovivos. Una vez aparcado el coche a un lado de la carretera, caminamos por este camino abandonado para llegar hasta el campamento. Tras diez minutos de esfuerzo, nos plantamos ante el primer chalet de madera, junto a una vieja máquina expendedora de bebidas con los colores de Coca-Cola. Desde el mismísimo comienzo de la exploración, la cosa se torció por completo. Al adentrarme en el interior, sin sospechar lo extremadamente frágil que era el lugar, el suelo de madera se derrumbó bajo mis pies; ocurrió lo que siempre más tememos en el urbex.
Por puro reflejo, intenté agarrarme al suelo golpeando sin querer un marco de cristal, que saltó en pedazos. A pesar de la mala situación, mantuve la sangre fría y logré salir de esa trampa como buenamente pude, prohibiéndole a Marie que se me acercara por miedo a que ella también se cayera. Sangraba por el lado izquierdo de la barriga; me había arrancado la piel con el suelo de madera podrida. Me temblaban las piernas y, a medida que la adrenalina disminuía, me di cuenta de que nuestro viaje japonés podría haber terminado ahí mismo.
Me costó recuperar la compostura durante toda la exploración, que en parte quedó a medias. De hecho, los demás chalets de madera parecían igual de peligrosos y no nos arriesgamos a entrar en ellos. Como premio de consolación, llegamos a una sala de juegos con mesas de billar. Al intentar hacer una foto al lado, el suelo crujió bajo mis pies; no lo parecía a simple vista, pero este lugar fue uno de los más frágiles que hemos visitado.
Dejando a un lado este percance, el entorno es encantador con esos pequeños chalets de madera. Respira un aire a película de terror de los años 80, con un campamento digno de Viernes 13 donde el hombre de la máscara de hockey podría aparecer en cualquier momento. Os podéis hacer una idea de lo que fue este lugar en su época gracias a una de las fotos que tomé de un folleto del campamento que estaba colgado en la pared.





























Libros recomendados sobre Urbex
Esta selección contiene enlaces de afiliados de Amazon. Si realizas una compra a través de ellos, gano una pequeña comisión sin ningún coste adicional para ti.












