Templo Bodhisattva: un templo abandonado en Hokkaidō
Aquí tenemos una exploración que no estaba prevista en el programa, una verdadera sorpresa y no una cualquiera: un templo abandonado. Marie y yo estábamos explorando el exterior de un hotel en desuso cuando notamos a lo lejos una gigantesca estatua dorada que nos llamó la atención de inmediato. Avanzamos hacia esa divinidad descomunal para contemplarla de cerca. Una vez allí, nos dimos cuenta de que la estatua estaba situada en una propiedad abandonada que daba a una gran escalera en ruinas, cubierta parcialmente por la maleza. Un lugar curioso. Al bajar los escalones, notamos, escondido detrás de los árboles, un templo de estilo Kinkaku-ji, totalmente aislado y, por lo que parecía, abandonado.
Discretamente, nos dirigimos hacia allí y notamos que todas las entradas de la planta baja estaban tapiadas. Frustración. Nuestra persistente curiosidad nos hizo dar la vuelta al templo varias veces con la esperanza de descubrir una entrada discreta. Nada. Casi resignado a marcharme, eché una mirada hacia el primer piso del templo y noté que había un acceso abierto de par en par para entrar. Trepé a un árbol y me agarré a una barandilla de madera, asegurándome de que nadie me viera; ignoraba por completo el aspecto sagrado del lugar y, a lo mejor, estaba cometiendo la peor de las ofensas, algo así como cagarse en la pila del agua bendita. Mi escasa sensibilidad religiosa y espiritual me animó a seguir escalando. Admirando mi propia hazaña de escalador, me encontré frente a una estatua impresionante en una sala que invitaba al recogimiento, o al menos así me lo imaginé con esas flores y otros pequeños objetos colocados delante a modo de ofrendas. El lugar está bien conservado, solo algunas partes de la decoración se caen al suelo, víctimas del paso del tiempo. Una escalera me permitió bajar a la planta baja, que estaba sumergida por completo en la oscuridad; con mi linterna descubrí otra estatua, casi idéntica a la del primer piso, pero desafortunadamente, sin luz no podía inmortalizar esa parte como se merecía. Solo en la oscuridad de este lugar cargado de significado, pronto empecé a sentirme incómodo y volví a subir para salir del templo.
Según mis investigaciones, el templo fue abandonado al mismo tiempo que nuestro hotel, en 1997, tras una caída turística fatal. En cuanto a esa magnífica estatua dorada de unos treinta metros, representa a Bodhisattva. Una hermosa sorpresa inolvidable.

















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