Doel: pueblo abandonado en Bélgica
Doel es un pueblo belga en Flandes Oriental que está casi totalmente abandonado, aunque aún quedan unos pocos residentes que se resisten a la muerte programada de su comunidad. De hecho, Doel está destinado a desaparecer para dar paso a la ampliación del Puerto de Amberes y a la construcción de un nuevo muelle. El proyecto comenzó hace más de diez años y los habitantes han sido expropiados poco a poco, dejando atrás sus hogares; hoy en día, quedan menos de diez propietarios. Debido a que el proyecto ha tardado tanto en materializarse, el pueblo ha quedado en un estado extraño: se ha convertido en un destino clandestino por excelencia y en un referente del arte callejero.
Nos dirigimos hacia el Puerto de Amberes, conduciendo a través de él durante un buen rato hasta que la central nuclear de Doel aparece a lo lejos; el pueblo está verdaderamente aislado. Al llegar, nos sentimos como si estuviéramos caminando por una Detroit en miniatura. No nos encontramos con nadie, a excepción de unos pocos residentes atrincherados en sus casas. No se oye ni un ruido, pero ante nosotros se despliegan obras de arte: todo el pueblo está lleno de grafitis impresionantes.
La mayoría de las casas están herméticamente cerradas y tapiadas; las pocas que están abiertas carecen de interés, ya que no queda nada en su interior. Por increíble que parezca, a pesar de su final programado, la localidad sigue siendo mantenida por los servicios municipales. Las calles están limpias y las jardineras rebosan de flores de colores brillantes, lo que no hace sino acentuar la sensación de contraste surrealista.











































































































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